tintagria

junio 18, 2006

El Fútbol Nuestro De Cada Día

Me gusta el fútbol, como expresión de lucha por un ideal, la búsqueda de un objetivo mayor por sobre los simples goles y el triunfo del fin de semana. Me gusta como expresión de unidad y cohesión de un grupo que trabaja en equipo para alcanzar una meta ulterior. Pero lo que a menudo veo u oigo no tiene nada que ver con ello. Más allá de lo que pasa actualmente en nuestras demacradas canchas, lo que trasciende es simplemente la miseria de una actividad fenecida hace mucho. Hoy es más importante lo que uno dijo de otro, el valor de una transferencia, el comidillo entre partidos, las pugnas dirigenciales, la violencia.
Todos estos sinsabores que continuamente se nos muestran a través de la prensa lo han asesinado. A veces creo que debería aparecer en las páginas rojas , más que en la sección deportiva o, peor aún, en el obituario.
¿ Acaso no es verdad que las notas negativas respecto a la actividad acaparan más atención que el deporte en sí?
Es lo que percibo en mi modesta posición como ciudadano común. Definitivamente me cansa. Sin embargo creo que la crítica sin aporte no conduce a nada. Es por eso que lanzo algunas sugerencias (auque suene presuntuoso) que quizás ayuden en algo, si es que son recogidas.
En primer lugar, la actividad, por el hecho de ser rentada, implica el manejo de muchos recursos monetarios: dinero por entradas, traspasos de jugadores, venta de derechos de transmisión, participación en torneos, amistosos, etc. A ellos se le suman todos lo otros ingresos que genera en forma indirecta a terceros. No en vano existen muchos programas radiales que se emiten 2 o 3 veces por día, en los que participan una buena cantidad de periodistas, noteros, comentaristas y en TV le dedican espacios exclusivos en los noticiarios. Estas personas lucran con el fútbol. A su vez, los dirigentes ganan su cuota de poder, presencia y reconocimiento en el medio. Hasta algunos son remunerados por ello. Por su parte, el estado entrega, por medio del fútbol, la cuota de "circo" que el pueblo pide para saciar sus ansias.
Son estos actores entonces, los que deben velar por la sanidad de esta digna profesión y también los jugadores, por cierto.
Así, la autoridad política debe velar por la seguridad del espectáculo, aplicando de manera adecuada las leyes y mejorando aquellos aspectos que han resultado estériles en su espíritu. Por ejemplo, en Inglaterra, quien pise la grama de un estadio de fútbol profesional, recibe ipso facto un castigo punitivo, es decir, cárcel. A su vez, quien haya sido procesado por actos de violencia en los estadios, debe reportarse en una comisaría cuando se realice un encuentro.
La autoridad municipal debería dictar decretos, así de simple, que correspondan a su jurisdicción en los que se prohíba el ingreso con lienzos, pancartas, bombos, extintores y cualquier otro elemento que pueda provocar la exaltación de los contrincantes o que incite a la violencia. Con esto, se lograría además, tener estadios limpios y decentes a la hora del show.
Por su parte, los dirigentes tienen la obligación de dignificar su participación, haciendo resaltar el altruismo y desinterés que requiere el deporte, o de lo contrario, profesionalizarse.
Los deportistas deben reconocerse como los engranajes fundamentales de esta maquinaria, por lo mismo, su ejemplo de entrega y probidad debe estar por sobre sus intereses. Ellos son el espejo en el que se miran quienes aspiran a sucederlos. Son, por ende, los encargados de dignificar y engrandecer su labor.
Finalmente, quienes sienten el deber de informar y dar a conocer lo que acontece en la actividad, y que por cierto reciben el generoso auspicio de sus patrocinadores, son los encomendados a privilegiar el deporte en sí, más allá de los tristes espectáculos que puedan dar fuera de la cancha los jugadores. Si los periodistas dedicaran más tiempo a lo deportivo, podrían conseguir el cambio hacia la excelencia. Ellos son el control de calidad del fútbol.
No sé cómo ayudar más, sólo soy un simple ciudadano que cuando niño se llevó la más grande y alucinante impresión cuando por primera vez pisó las gradas de nuestro hoy ruinoso y triste estadio nacional, en el codo sur poniente, donde estaba la barra oficial de Colo-Colo, con Chamaco y Caszely dándole una victoria al Cacique sobre el Wanderers del "tanque" algo. Qué verde era ese césped, qué blancas las camisetas, que lleno y alegre estaba el estadio. Cuánto anhelo llevar a mi chico de 7 años a sentir lo que yo en aquella oportunidad. ¿ Será posible algún día?

2 Comments:

At 1:04 PM, Blogger Germoney said...

Creo que el fútbol es una gran ayuda para chile. Con él, podemos darnos cuenta de la cantidad de delincuentes que hacen de este deporte tan bello una amalgama de de corrupción y desorden.Estas pestes "trabajan" libremente por las calles de santiago cometiendo "delitos menores"

Pd: el presidente de la anfp es un asco, no se prsentó a la reunión de dirigentes del mundial xq se quedó dormido.

 
At 9:07 PM, Blogger Katrala said...

Lástima que en este pais el futbol sea solo unas pinchanguitas, ya que nunca y creo poder asegurarlo, "nunca" podré ver un futbol real y profesional.

 

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